Investigadores de la BUAP ganaron premio de la Fundación UNAM

junio 18, 2017

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En México, por cada 100 mil personas, 168 mujeres y 98 hombres presentan fractura de fémur proximal (cadera). Es decir, una de cada 12 mujeres y uno de cada 20 hombres de más de 50 años sufrirán de esta lesión. Una solución a este problema de salud pública –por los gastos hospitalarios e incapacidad laboral que genera- ha sido desarrollada por investigadores de la BUAP: un biomaterial de tercera generación, capaz de estimular la rápida regeneración celular de cualquier tejido óseo que haya sufrido una fractura, incluso de tercer grado.
Gracias a este material composito –denominado así por estar constituido por más de dos componentes-, los universitarios de la BUAP ganaron el único premio del Certamen “Javier Barros Sierra” 2017: Propuestas Multidisciplinarias para Resolver Asuntos Apremiantes de la Realidad Mexicana, que convoca Fundación UNAM y la Academia de Ingeniería de México, en el cual participaron estudiantes de licenciatura y posgrado de 15 áreas del conocimiento, de instituciones de educación superior del país, públicas y privadas.
En el proyecto "Procesamiento de biomateriales compositos con morfología de tejido óseo por medio de impresión 3D", los investigadores de la BUAP presentaron un nanomaterial hecho de ácido poliláctico, hidroxiapatita y alginato de sodio, el cual promueve la regeneración de las células del hueso, al ingresar al cuerpo como rellenos óseos. Esto permite pensar en diseñar por computadora prótesis con morfología de este tejido.
Estas prótesis hipotéticas podrían ser producidas mediante una impresora 3D, las cuales se fabrican en función de la fractura (barras y tornillos), con un diseño basado en un modelo matemático que imita la estructura porosa de los huesos.
En un modelo animal –ratas de laboratorio-, los científicos observaron que una vez que el material composito en forma de relleno óseo realiza su función, el hueso queda completamente regenerado, con su funcionalidad y resistencia al cien por ciento.
Si estas ventajas también se manifiestan en seres humanos, los universitarios finiquitarían las graves consecuencias de las lesiones óseas más frecuentes, como la de cadera, un problema de salud pública en crecimiento, pues se prevé que en el 2050 la población mayor de 60 años de edad -el sector más vulnerable- crecerá significativamente. El 30 por ciento de estos pacientes fallece durante el primer año posterior a la fractura y más del 50 por ciento no logra reincorporarse a las actividades cotidianas.